
Mierda. Bueno, igual siempre va a estar el tintinear de ese si en los primeros murmullos de
Echoes, sumergiéndose poco a poco en las entrañas de un Atlántico de veintitrés minutos; o la exclamativa fanfarria de
Summer '68 ("I hardly even like you, I shouldn' care at all") para darle cuerda a la nostalgia en ese álbum que trae, sí o sí, la receta para un auténtico desayuno beduino, carne de camello de por medio (y el de Fränkisches también, quién sabe cuál preferiría Alan); o el nervioso martilleo de
Paintbox inventariando todas las formas de lo que se llama un jardín colgante de sonidos, cuando todavía se desbordaban de los long-play un par de simples de un par de minutos (para deleite popular); o esa reforma de la rutina cotidiana british en
It Would Be So Nice - too meet someday -; o el imperioso mambo de aceites y vinagres lisérgicos en
Remember A Day (trepar tu manzano favorito, claro); o la extrañeza de aquella
Sea-saw land donde las carreteras se llenan de flores de plástico y de platitos de café llenos (pero llenos eh!) de secretos; o los nubarrones de
Sysyphus (nubarrones de locura) avistándose desde una costa de cascabeles; o correte que es un día ocupado y tengo cosas en la cabeza; o la despedida demencial de
The Great Gig In The Sky, un torbellino giratorio de alaridos que viene con este razonamiento: Why should be afraid of dying?
Eso: por qué. Ni el tecladista más rápido del oeste, ni el singer-songwriter más prolífico, ni el rock-star más carismático. Richard Wright, otro tipo más que se va y no vuelve. Pero!!!... nos deja cosas para escuchar.
2 comentarios:
Chale. Cosas que HAY que escuchar.
As: Speak To Me - Pink Floyd.
Atte: Juan Ramón Velázquez Mora.
Que pase feliz a otra dimensión, el gran Rick.
Como vos decís, ahora el "ping!" de Echoes va a ser diferente.
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