viernes, 28 de marzo de 2008

Nuestro humilde Destino Manifiesto

La Argentina es un país agroexportador. No es algo que esté escrito en la constitución nacional, pero sigue siendo la seña y contraseña del lugar en el que no quisimos nacer. Hacedores de vacas y granos es el rol que la división internacional del trabajo nos asignó en este tren fantasma llamado "capitalismo global". Y aquí estamos, pues: haciendo vacas y granos - también porotos - mientras el PBI pendula al ritmo de mercados que necesitan, o no, todas esas cosas. Al imaginario rural le complace asumir dicho rol como una suerte de Destino Manifiesto (en versión sureña, más humilde, claro) y es fácil comprenderlo cuando uno sale de la ciudad y se sumerge en el campo. Cuando uno ve esas llanuras perfectas, infinitas, esas distancias sembradas de verde bajo la inmensidad del sol. Ante tanta fecundidad, ante tal regalo de Dios, el viajero no resiste la tentación de pensar que es natural, que es lógico que Argentina sea un país agroexportador. ¡Con esta flor de pampa húmeda, no podía ser otro nuestro destino, hombre!

Claro que se puede objetar ese imaginario de mil maneras, empezando por la obviedad de que no podemos reducir la Argentina a la pampa húmeda, ni la prosperidad de los hijos pródigos del campo a la de millones de trabajadores urbanos. De todas maneras, ya es tarde para criticar eso. Le guste a quien le disguste, para el mundo la Argentina es un país agroexportador desde que existe como tal y lo seguirá siendo, presumo, hasta que la población del planeta no se alimente más con seres vivos. La cuestión pasa ahora por lograr que no solo la abrumadora minoría propietaria de campos sea la beneficiaria de este proyecto de país.

Porque ahí está lo axial: destino natural o no, la agroexportación es un proyecto de país (diseñado por las oligarquías terratenientes en el siglo XIX). Como tal, tiene el deber de incluir a los 40 millones que somos y no solo a los tres gatos locos que tienen un campo para producir. Los propietarios latifundistas, aún con todos sus privilegios, no dejan de ser eslabones de una estructura económica con objetivos de nivel nacional en los que todos puedan ser incluidos. Si para lo único que explotan un campo es para llenarse los bosillos de verdes y los demás que se arreglen, entonces el proyecto agroexportador deja de tener sentido como tal y habrá que pensar en dedicarse, como país, a alguna otra cosa (no pregunten qué). Son ellos, los propietarios de campos, los que defienden a rajatabla el modelo, amparándose en "la tradición" y en "todo lo que el campo le dio al país". En esa defensa que es congruente con sus intereses, tienen que aceptar también que para que el modelo se mantenga, éste le tiene que cerrar a todos los argentinos y no solo a ellos. No se trata de comunismo, sino una cuestión básica para cualquier nación moderna.

¿Lo aceptan? El lema de la Sociedad Rural Argentina reza: "cultivar el suelo es servir a la patria". Se la crean o no, existe un compromiso que nace del mismo sector hacia "la patria". Existe un mercado interno con necesidades que debe ser abastecido a precios razonables y existe una renta, por exportar, que se logra a través de múltiples privilegios (propiedad latifundista, tipo de cambio, mano de obra barata, subsidios, etc.) que debe ser en parte aprovechada por el resto de la población. Si ese resto de la población mayoritaria, que no cuenta con esos privilegios, no ve que vivir en un país agroexportador le reporte algún beneficio, ve que le falta comida, ve que los precios aumentan, ve que los sectores que se enriquecen siempre son los mismos pocos, entonces el modelo deja de ser sostenible. Ahí es cuando aparece la prepotencia de quienes pretenden imponer una estructura beneficiaria de una elite; ahí es cuando el campo falta a su promesa.

Por supuesto que el campo en sí mismo es un conglomerado de actores heterogéneos; hay pequeños, medianos y grandes productores. Hay desde quienes cultivan miles de héctareas de soja hasta el que vende un puñado de cerdos. Por supuesto que la Argentina también tiene un sector industrial, un sector de servicios, un sector financiero, todos gravitantes en la economía y amasadores de beneficios. La complejidad de dicho panorama, no obstante, no contradice lo ya dicho. La mayor fuente de riqueza de la Argentina, su puerta de entrada de divisas, lo que tiene para ofrecer al mundo, es siempre lo mismo: campo.

El discurso de ayer de la Presidente Cristina Kirchner, seguido por los medios y los televidentes como si fuera la final del mundial, fue exacto. Muchos opositores volvieron a mostrar la misma indignación del martes (de hecho, hubo nuevos cacerolazos dispersos); los foros de diarios se llenaron de críticas, caratulando al discurso de soberbio, egocéntrico, sin definiciones y lleno de insultos al campo. Nada más alejado de la verdad. No anunció medidas concretas para salir de la crisis, es cierto, pero qué sentido tiene hacer tal cosa antes de dialogar. Sus cartas ya las mostró, ya se sabe cuáles son; son las mismas medidas que promovió hace dos semanas. No tiene por qué cambiarlas solo porque le cortan rutas y le paran camiones; no, primero hay que dialogar. Aún así, fue bastante precisa en la cuestión de fondo: su proyecto político apunta a una redistribución de la riqueza; para eso las retenciones al agro son fundamentales y no las va a anular. Dicha política va en línea con lo que prometió en la campaña y, legitimada por haber ganado en las urnas, no puede faltar a ese compromiso. A muchos no les van a gustar algunas medidas redistributivas, pero de eso se trata la democracia: nunca van a estar contentos todos con todo. Más claro, echale ayudín plus.

En cuanto al tono del discurso, se aburrió de hacer gestos conciliadores. Defendió a los manifestantes opositores "rubios" del martes estableciendo que todos los ciudadanos pueden protestar. Declaró que no se olvida de los pequeños productores y que va a ayudarlos en todo lo que pueda. Dijo que está muy bien ganar dinero, que comprende a los que quieren ganar "toda" la plata. Dijo que entiende que los representantes de los intereses del campo respondan al reclamo de sus bases. Pidió por favor levantar el paro para dialogar. Y así siguió toda la noche, sin alguna palabra o retórica que pueda ser considerada agraviante para nadie. Después habrá que ver si sus dichos se condicen con sus actos, pero si nos atenemos al discurso, fue todo menos confrontativo.

"Todos somos el campo", es la consigna de quienes apoyan del lockout que nos está dejando sin nuestro amado asado con ensalada de lechuga y tomate. Si lo leemos literalmente (y no desde el eufemismo malintencionado cuyo significado es "todos somos los propietarios del campo"), resulta que tienen razón. Por ese mismo motivo, porque todos somos el campo, es que todos tenemos que aprovechar sus frutos, comer su carne, beber su leche y compartir con los más desprotegidos aunque sea un poco de esa enorme riqueza que produce.

13 comentarios:

Coni dijo...

Por fin leo algo en relación al episodio Gobierno vs Campo escrito con un poco de sentido común y coherencia. Parece que es moneda corriente entre los argentinos ponernos cualquier camiseta sin tener un mínimo de entendimiento de la situación.
La infantil simplificación de "Gobierno Malo, Campo bueno" o bien "Gobierno Bueno, Campo malo" me pone un tanto nerviosa.
Pero ya lo dijiste todo vos Fedefer.
Saludos.

PD: Me llegó el comentario de que CK está preocupadísima por la proliferación de "(bah)" en el msn.

La niña santa dijo...

Me gusta porque explica con claridad la divisi�n internacional del trabajo y nuestro papel asignado/asumido con el modelo de pa�s agroexportador. Medio a la ligera lo explic�s porque no ten�s en cuentas las guerras, los tratados, los negocios y bla bla bla. Pero supongo que no te quisiste centrar en la historia del modelo sino en el funcionamiento del modelo en s� mismo. Yo lo marco porque soy hincha y porque el modelo no funciona solo, vale aclarar.
No me gusta porque es como que no tom�s partido por nada. Pero ya s� que sos as� siempre moderando las posiciones. Hace falta un poco de eso tambi�n, pero estar�a bueno que te la juegues, si es que ten�s una posici�n tomada. Tal vez simplemente no la tengas o est�s todav�a evalu�ndola.
Cari�os, ricura.

fedefer dijo...

Si me voy a poner a disertar sobre la historia de cómo este modelo fue impuesto no escribo un post, sino un libro. Está claro lo de las luchas, los tratados, los gobiernos, pero no viene al caso detenerse a analizar puntualmente eso.

Por otra parte, no sé qué entenderás por "tomar partido", pero me parece que las opiniones que vierto en el post son contundentes, tanto en lo que se refiere al conflicto en sí como al discurso de la presidente ayer. Si para vos "jugármela" es ir a vitorear a Cristina, salir a putear a gente que hace cacerolazos, decir que odio a todos los productores agropecuarios, escribir algún post indignado, descalificatorio y lleno de bronca, entonces claro que no "me la juego". Ahora, si hablamos de tener una opinión y respaldarla con un mínimo análisis, me la estoy jugando tanto como vos.

Un abrazo.

1+ dijo...

Voy a ser breve: lo más sensato que leí o escuché durante la última quincena sobre el tema. Punto.

SirThomas dijo...

Muy bueno FedeFer.

Saludos.

LA MADRE PUTA dijo...

Fede me gusta tu mesura, admiro tu inteligencia y destaco la coherencia con que expones tus pensamientos, desearía que muchos de los que estan manifestando, cortando rutas, entorpeciendo y perjudicando a una sociedad para defender sus propios intereses que a la vez también son perjudiciales, faltando alevosamente el respeto a todo y a todos, tuvieran un poquito de tu sensatez. Explicame algo que no entiendo, estos señores del campo se sienten abusados por el porcentje de las retenciones pero no les importa arrojar litros y litros de leche y quemar toneladas de granos, que pasa? con esa actitud no pierden? Quièn subsidia la boludez?

arpeggi dijo...

Estimado federer, no creo que los cacerolazos o la principal bronca del campo se acote a las retenciones. El factor irritante es la ausencia absoluta de dialogo con los sectores productivos para sentar las bases de un proyecto de pa�s donde se instrumenten medidas consensuadas con un atisbo de sensatez.

La coparticipaci�n federal no existe, la calidad de las instituciones es p�sima (�que hizo el congreso en todo este lio?) y no se vislumbra un cambio real en la pol�tica argentina.

Por otro lado, creo que la mayor�a del pueblo (y me incluyo) opina superficialmente sobre la disputa economica planteada en s� que incluye una serie de variables cuya comprension requeriria un conocimiento mas fecundo.

Creo en la redistribuci�n del ingreso, en el imperio del bien com�n por sobre los intereses sectoriales pero siempre con seguridad jur�dica �como se puede invertir en un pa�s que no te juega limpio con reglas claras preestablecidas? �que fija impuestos discrecionalmente por v�a de Decretos ignorando las bases constitucionales mas elementales?

En fin, ojala logremos superar este bardo, saludos

fedefer dijo...

Arpeggi: siempre me pareció que este gobierno (incluyo a Néstor) es bastante torpe para dialogar; en el post me acoté específicamente a al discurso de Cristina para no irme por las ramas. De todas formas también tenés el problema de hasta qué punto hay que consultar con todos los sectores a ver si una medida les va a caer bien o mal. Eso no es gobernar. Hay que seguir un programa y afrontar con negociaciones los ocasionales descontentos (como en este caso).

Con respecto a lo de opinar sin saber, es verdad. Justamente por eso traté de acotar mi opinión al marco general de cómo debe funcionar un modelo agroexportador sostenible y porqué el campo peca de egoísta cuando hace sus negocios sin pensar en los precios del mercado interno. Después hay que analizar las rentabilidades de cada caso según la explotación, los costos, los precios internacionales, el tamaño del campo, la incidencia de demás impuestos, y como ningún medio informa sobre eso, realmente me tengo que callar la boca: tampoco voy a entrar en la necedad de meter a todos los que tienen campo en la misma bolsa y decir que son todos millonarios que usan 4x4 (boludez bastante común de escuchar estos días). Acá debe haber oportunistas que ganan bien y quieren más y productores que están al borde de la miseria. Por eso es complejo y por eso no vas a ningún lado poniéndote la camiseta del campo o de Cristina indiscriminadamente; decir "Estoy con el campo" es tonto... ¿Qué campo? ¿Qué productores? ¿Los peones? ¿Los sojeros? ¿Los que venden pollo? ¿Los desdentados que están en las rutas? ¿Los que están en enormes fondos de inversión?

Madre Puta: obviamente que da rabia que en un país donde todavía hay hambre estos tipos desperdicien comida como una demostración de poder y protesta a la vez. Los querés matar (aunque, para ser justos, el amigo Moyano tampoco se queda corto cuando hay que presionar con el desabastecimiento). De todas maneras me parece que quedarse en ese hecho circunstancial es desviarse del problema de fondo, que lógicamente también afecta el tema de la alimentación... a ver cómo carajo hacemos para que un país que produce comida para medio continente no tenga hambrientos o desnutridos, lo cual, por más leyes de mercado que te traigan a la discusión, es inaudito.

Gracias por comentar!

Marty• • • • dijo...

Estimado Fedefer.
Acabo de leer tu post en virtud del conflicto, o discrepancia entre campo-gobierno, gobierno-campo.
Es bueno que alguien exprese su posición y deje fundadas bases, de por qué elige determinada postura, sobretodo si tenemos en cuenta que en las últimas semanas, hay mucho parloteador que ha salido a tomar partido por uno u otro, sin tener la menor idea de las cosas.
Te cuento que yo soy "del campo" como le gusta decir a la que de "la ciudad", tengo campo y he vivido toda mi vida de su producción, y a pesar de ello, sé discernir entre los justos pedidos que puede realizar un productor que tiene 400 has. y que no tiene domingos ni feriados porque labura de sol a sol, y los delirios de los señores que conducen la SRA y que NO SON, los que pasan frio en invierno laburando en el medio del campo o ven como el trabajo de meses es arrasado en unos minutos por alguna tormenta maligna (porque ésto es moneda corriente en el campo).
También te recuerdo que muchos señores, que se ponen del lado del gobierno, y defienden una política, que respaldándose en la democracia, proclama una distribución equitativa de las ganancias, son poseedores de extensas (y muy extensas) tierras, que producen soja entre otras cosas, y que no precisamente las han comprado con el esfuerzo del día a día de trabajo, pero bueno tampoco hay que generalizar.
Ahora bien, yo estoy de acuerdo con que es verdaderamente inconcebible, que en un país en donde hay tanta producción de alimentos, haya gente que no tenga para comer, y estoy de acuerdo en qué hay que trabajar para solucionar eso.
Pero yo pido, que no construyamos teorías equivocadas, porque parece que ahora, trabajar para producir y que alguien tenga sus beneficios por eso, ha resultado un pecado, y no creo que sea así.
A propósito, aprovecho para mencionar que nuestros gobernates, jueces de la nación, diputados, senadores y demás autoridades que dirigen nuestros destinos,cobran todos los meses abultados sueldos, muy pero muy por encima de lo que cobra un docente que está educando al país o un médico que pasa hs de guardias por el bien de la sociedad, y hago una aclaración: no está mal que cobren por realizar su trabajo, y no he escuchado o he visto en la prensa escrita, que esos señores que pretenden distribuir equitativamente sus riquezas, donen de sus sueldos ningún porcentaje para darle a los que menos tienen, y distribuyan así también su riqueza.
Yo creo que si queremos lograr un país más justo, tenemos que hacer un mea culpa todos los que intregamos la nación, porque no nos equivoquemos, el campo no es el único sector que produce en el país, y sino...donemos todos de nuestros sueldos el 44% para darle a los que no tienen qué comer.
Mis respetuosos saludos, y siempre es un gusto leer tus posteos.

LA MADRE PUTA dijo...

Qué pasó con la Junta Nacional de Granos? Ese era un ente regulador, determinaba que conveníqa producir, cuanto se exportaba etc. Si mal no recuerdo quedó disuelta en el gobierno del morocho de La Rioja, qué pasó con eso? no era un buen recurso? no era más prolijo? No hubiese ahorrado este desborde, de existir?

Anónimo dijo...

Tengo dos cosas para decir, primero estaba por pedir permiso para robar tu post y difundirlo por la internet por que me parecio super muy bien explicado y con gran sentido del humor pero cuando lei los comentarios todavia son mejores. Y dos yo se y noto que marty es hija de algun agricultor de nuestro pais. Todos hacemos algun aporte coparticipable, si no me equiboco nosotros pasamos alrededor de 4 meses al año trabajando para pagar nuestras retenciones. y para evitar esas perdidas cuantiosas con las tormentas existen los seguros la inversion y la prevision, a me olvidaba nuestros paisanos no conocen de eso prefieren tirar algunos granos y cosechar con el mator redito posiblew.

fedefer dijo...

Tus apreciaciones, Marty son bienvenidas, pero personalmente objetaría lo último que decís. No creo que se puedan comparar las ganancias que da la propiedad de un campo de soja (cultivo al que se le aplicó el 44% móvil, que ahora que bajó el precio es del 40%) con la que da un salario común y corriente. Ahora, es verdad que hay otros sectores (industria, comercio) que también da plata a muchos empresarios a los que no se les retiene el 44%. En ese caso creo que la justificación pasa por el tema exportación: como la soja es un producto básicamente de exportación, las retenciones vendrían a ser el mecanismo para que el ingreso de divisas se reparta entre el propietario del campo y el estado. ¿La justificación? La del post original: si el país en su conjunto no se va a beneficiar de exportar tanta soja, para qué fomentar la actividad agraria entonces? Las retenciones suenan a cosa del tercer mundo, ok, pero bueno, eso somos. Estaría bueno que la exportación industrial subsidie al campo, pero no somos EEUU. De todas formas Australia y Nueva Zelanda prueban que se puede vivir bien con un esquema agroexportador. Habría que ver cómo hacen.

Anónimo dijo...

Me encanta como escribis, me parece que te tenés que dedicar a esto.......estoy totalmente de acuerdo....lo único que me preocupa que corno se va a hacer con tantas retenciones....mientras no sea para pagar sueldos a desocupados o mantener caprichos de algún pariente (ej. compra de algún autito).......sinceramente GENIAL