#10. The Great Curve - Talking HeadsAlbum: Remain In Light (1980). Letra y música por David Byrne, Brian Eno & Talking Heads.Lírica clave:
"The world moves on a woman's hip".No se puede refutar: el mundo se mueve sobre las caderas de una mujer, y punto. Acaso una de las conclusiones filosóficas más jugosas (o sexys) que aparecen en un tema rock. Pero pará; ¿Alguien dijo "rock"? Hay que ser atrevido para poner etiquetas de esa calaña ("tema", "rock") a esta telekinesis inverosímil de polifonías, ritmos de jungla y vaya uno a saber qué otros artilugios.
Remain In Light es uno de esos álbumes tan influyentes que, paradójicamente, nadie ha podido imitar jamás. Ni falta hace; que se haya publicado en 1980 en este caso no pasa de mera anécdota, porque es un álbum que gira más allá del tiempo terrestre. Algún oyente ávido de anclajes encontrará asociaciones con la actual música electrónica; otros con el movimiento world-music o tal vez con el muy posterior trip-hop. Pero al fin y al cabo lo que triunfa sobre la palabra es la confusión y la música. En
The Great Curve David Byrne comienza declamando que "sometimes the world has a load of questions / seems like the world knows nothing at all". Una de esas preguntas, diría yo, es qué estaban pensando los flacos éstos al pergeñar tan
inhumano groove, que arranca por el lado del funk para culminar en un mantra glorioso de voces y un par de alocados solos invitados de Adrian Belew. ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo se les ocurrió? Parece que el mundo, realmente, no sabe nada. Lo mejor es parar de hacer preguntas, subir el volumen bien alto, ajustarse los cinturones y dejarse zarandear por este mamotrético diluvio de asteroides. Inolvidable.
#9. Sheep - Pink FloydAlbum: Animals (1977). Letra y música por Roger Waters.Lírica clave:
"Have you heard the news? The dogs are dead!".El inicio de
Sheep es una perfecta acuarela de la engañosa calma que antecede a la tormenta. "Only dimly aware of a certain unease in the air" vocifera Waters en la primera estrofa; acaso no haya mejor analogía musical que los teclados de Wright y el pulso de Waters surgiendo de fondo como un espectro intranquilo. Todavía me acuerdo de la exacta primera vez en la que escuché esa intro: "acá va a haber bardo", pensé. Y tenía razón. Solo una banda como Pink Floyd es capaz de crear un clima tan poderoso con el mínimo de recursos, y este sanguinario epílogo de
Animals está entre los mejores ejemplos. Porque
Sheep, si nos ponemos a analizar, es poco más que pura textura. Ahora bien, ¡qué textura!. La simpleza de la composición es tan llamativa como la escandalosa maestría de estos tipos para articular cada sonidito en el momento preciso - de tal forma que, diría Borges (a quien, se rumorea, le gustaba mucho Floyd), parecen articular directamente el momento, siendo el sonido mera extensión material del mismo. Los micro-instantes sublimes que se encuentran aquí son tantos, que enumerándolos terminaríamos "narrando" la canción entera. Lo importante, lo realmente importante, es esa tensión asfixiante que van montando, para largar todo en una catarsis guitarrera final que nos arranca el corazón. Como ha ocurrido ya con otras canciones de la lista, la cosa pierde buena parte de su peso fuera del contexto del brillante
Animals, en el que Waters imagina a la madre de todas las revoluciones aniquilando por fin al capitalismo. Cuánto faltará para eso, quién lo sabe; solo se me ocurre que
Sheep sirve muy bien de metáfora para la acumulación de mierda que década tras década propicia este "fin de la historia", hasta que un día (un siglo) la cuerda se va a cortar y cada uno a correr por lo suyo. Para entender entonces de qué se trata el asunto, aconsejo dejar de leer ahora mismo y remitirse, otra vez, al mejor álbum de Pink Floyd (que imagino ya han escuchado todos, como corresponde). En mi defensa, puedo esgrimir que no he incurrido en la travestía del compilado
Echoes, que la incluye a costa de la infamia de ¡EDITARLA! ¿A quién se le ocurre editar la perfección? ¡Pues a los mismos miembros de Pink Floyd, claro! El dinero todo lo puede. Solo se lo perdono a Roger por haberla incluido en el setlist de su última gira y haber llenado River de oscuridad y miedo, para mi deleite.
#8. Marquee Moon - Television
Album: Marquee Moon (1977). Letra y música por Tom Verlaine.Lírica clave:
"All this time with the marquee moon, but just waitin'".¿Por qué termino optando por el tema titular cuando muy bien podría haber escogido
Elevation (como sugirió Corvino),
Friction (casi, casi) o
Venus? ¿Es solo por bautizar con su nombre a uno de los álbumes más orgásmicos jamás grabados? ¿Es solo porque es más larga y, por lo tanto, tiene ese regusto épico que correspondería a un top-ten ambicioso como éste? ¡Probablemente! En realidad no tengo ni idea. Es una canción perfecta, pero lo mismo puede decirse del resto del disco; tomémosla entonces como una elección de carácter aleatorio para representar a una de esas bandas y a uno de esos álbumes que previsiblemente iban a terminar apareciendo entre las diez primeras de la lista. Yo quería ser original, pero llega un punto donde ya no se puede. Desde la misma hora cero en la que comienza el riff, esa dialéctica guitarrera entre el Marx y el Engels del rock (Verlaine y Lloyd), queda bastante claro que esto será cosa de una vez en la vida. Hasta mi viejo entró una vez a mi cuarto, mientras
Marquee Moon sonaba a todo culo, y me dijo: "che, esto es bueno". Mi viejo, que no oye más que ruido en todo lo que no sea Pink Floyd, Piazzolla o Beethoven. Verdaderamente es poco lo que se me ocurre para decir sobre esta perfecta obra de arte, que incorpora influencias de la psicodelia y el garage-rock de los 60's, barnizándolas con una capa de refinamiento compositivo inédito. La parte media instrumental; el
descomunal solo de Tom Verlaine y su celestial disolución entre aleteos y milagros, está entre los momentos más trascendentales de la música del siglo XX. Once minutos se hacen casi que demasiado poco; para escuchar con la luz apagada y la mente encendida.
#7. Tin Soldier - The Small Faces
Album: single (1967). Letra y música por Ronnie Lane & Steve Marriott.Lírica clave:
"I'm a little tin soldier that just wants to jump into your fire".Steve Marriott había empezado a cocinar este temita para que lo cantara P.P. Arnold (una artista de gospel de la época), pero le terminó saliendo tan bien que al final decidió quedárselo para él y su banda, los Small Faces (aunque Arnold aparece haciendo coros). El resultado: un clásico de todos los tiempos que, por desgracia o por fortuna, casi nunca se lo reconoce en su justa dimensión. A los que alguna vez fuimos niños quizá nos hayan contado un cuento de Andersen llamado
"El soldadito de plomo", una desgarradora fábula - algo psicodélica también - en la que dos jueguetes enamorados, tras varios desencuentros, deben inmolarse en el fuego de una estufa para realizar plenamente su amor. Inspirado por esa mágica (y trágica) conclusión, Marriott nos brinda una de las canciones románticas más ardorosas y urgentes jamás concebidas. "I am a a little tin soldier that wants to jump into your fire" canta en el comienzo, y el sentimiento en su voz - hablamos de un cantante del carajo - arde ya con una pasión difícil de asimilar. El resto de este fulminante rocker (el riff es tan antológico que los Stones lo imitaron en su semi-hit
Heartbreaker) no hace más que aumentar y aumentar y aumentar; la sensación de abandono se va completando hasta explotar en un final que me deja estupefacto cada vez. Si algo parece quedar claro - en la canción y en el cuento - es que amar de verdad implica desintegrarse por completo. Y hay que tener huevos. Marriott se tomó el mensaje tan a pecho que, en 1991, efectivamente murió quemado al incendiarse su casa por accidente. ¿Casualidad? Difícilmente; más bien pienso en los extraños vaivenes del destino, que en este caso hacen a
Tin Soldier vivir y retumbar más que nunca.
#6. Riders On The Storm - The Doors
Album: L.A. Woman (1971). Letra y música por John Densmore, Robbie Krieger, Ray Manzarek & Jim Morrison.Lírica clave:
"Into this house we're born, into this world we're thrown".Riders On The Storm es la despedida oficial de Jim Morrison de la música grabada. Nada menos. Hasta último momento los Doors siguen explorando los más lejanos páramos del rock y la psiquis humana, retomando la cenagosa senda de opus como
The End,
When The Music's Over o
The Soft Parade con un estilo mucho más "lounge" y jazzero pero no por eso menos perturbador. Los inquietantes fraseos de Morrison ("There's a killer on the road / His mind is squirmin' like a toad") son hábilmente doblados por un susurro fantasmagórico que congela la sangre, como si el tipo cantara a dúo con el propio espectro en el que pronto se iba a convertir; Roby Krieguer no se queda atrás y ameniza con un par de carnosos lenguetazos de guitarra a la Morricone; John Densmore regula sístole y diástole con el más impecable swing. Pero la vedette de la noche - porque este tema indudablemente ocurre de noche (y con lluvia, claro está) - es Ray Manzarek y ese legendario solo de teclado rhodes, una delicatessen sonora que podría escuchar treinta veces seguidas sin pestañear. Entre tanto; ¿quiénes son estos misteriosos jinetes en la tormenta?, ¿quiénes son estas figuras ecuestres que aparecen y desaparecen bajo ominosas cortinas de lluvia? Tal vez seamos nosotros mismos, seres perdidos en la inmensidad del universo taciturno, yendo para donde podemos, sin ver, sin siquiera adivinar cuál es el futuro y con la muerte aguardando, seguro, a la vuelta de cada recodo (lo cual fue tan cierto para Jim como lo es para todos los demás). Tal vez solo esté alucinando. Lo cual no deja de ser apropiado: porque sí, porque es una canción alucinante.
#5. Won't Get Fooled Again - The Who
Album: Who's Next (1971). Letra y música por Pete Townshend.Lírica clave:
Meet the new boss, same as the old bossHay algo profundamente irónico en
Won't Get Fooled Again; para ser un himno al escepticismo, la banda le pone bastante convicción. Townshend advierte al mundo que ya no serán engañados otra vez con falsas revoluciones y promesas de cambio; sin embargo, una fuerza creyente y apasionada emerge de cada uno de los acordes eléctricos que el tipo va tirando (como cachetadas). La voz de Daltrey suena mucho más cerca del triunfo que de la desilusión, aún cuando, al final, canta la lapidaria frase "meet the new boss, same as the old boss". En última instancia intuyo que es esta ambigüedad la que convierte a
Won't Get Fooled Again en un manifiesto más complejo y perdurable de lo que superficialmente parece (la comparo con la pacifista
Revolution de Lennon). ¿Qué hay detrás de la decepción de la letra? ¿Pete está clamando por una revolución "real"? ¿O asume, con resignación, que ésta es impensable y que ciertas cosas nunca cambian? La primera estrofa es eufórica a más no poder: "We'll be fighting in the streets / With our children at our feet". La segunda empieza a revelar hastío: "And the world looks just the same / And history ain't changed / 'Cause the banners, they all flown in the next war". La tercera ya no tiene vuelta atrás: "And the parting on the left / Is now the parting on the right / And the beards have all grown longer overnight". ¿Y por qué, entonces, en ocho minutos y pico, la canción es una maquinaria aplastante de rock and roll? ¿De dónde sale la fe para elevar tanto ardor? Si algunos tienden a interpretarla más por el lado del conformismo ("no vale la pena luchar por nada porque al final todo da lo mismo"), para mí se trata justmente de todo lo contrario.
Won't Get Fooled Again es el incoformismo esencial del rock en su máxima expresión; ya ni la revolución aplaca su sed de algo mejor. En ese grito final de Roger Daltrey - ese aullido antológico que nos paraliza la circulación - se palpa tanta frustración como desafío; y tal vez, detrás de una letra desencantada, la música nos esté diciendo que todavía existe una utopía por la cual seguir cantando, por la cual seguir haciendo rock and roll como éste. Y que sí, nos van a volver a engañar, muchas veces. Ese es el precio de creer.
#4. Since I've Been Loving You - Led Zeppelin
Album: Led Zeppelin III (1970).Letra y música por John Paul Jones, Jimmy Page & Robert Plant.Lírica clave:
"But baby since I've been loving you I'm about to lose my worried mind".Fieles a la tradición, los muchachos de Led Zeppelin "se inspiraron" en la letra de un tema de Moby Grape (llamado
Never) para grabar este impromptu
live-in-the-studio que terminarían convirtiendo en algo así como la mejor pieza de blues de la historia. El mérito está en las notas musicales que, esta vez sin sospechas, son creación legítima de Jimmy Page y compañía. Para reconocer qué es lo que hace de Led Zeppelin una banda grosa grosa, no hace falta mayor testimonio que esta canción del olvidado-pero-ya-no-tanto tercer álbum. Uno los escuchó tanto que ciertas cosas se dan por descontado, pero hay que reparar en la poco obvia intensidad que los tipos le otorgan a una simple improvisación de blues, algo que en manos de cualquiera podría haber sido cosa de rutina.
Since I've Been Loving You empieza como perezosa; hasta se escucha chirriar al mal aceitado pedal de John Bonham. De a poco, se va "poniendo". De a poco, va adquiriendo proporciones majestuosas sin más armada que voz, guitarra, batería y órgano. Nada más. John Paul Jones ni siquiera toca el bajo; el único doblado adicional es el
arrebatador solo de Page que, aunque ni hace falta recordarlo, es su cúspide como guitarrista. Si hay un instante hermoso en alguna canción de Zeppelin, es aquel en el que el solo explota en una cascada imparable de notas y Plant grita "watch out!" (como diciendo: ojo con lo que viene ahora, no digan que no les avisé). A partir de allí la canción ya se pierde en alturas insalvables: la pasión increíble con la que termina cantando Robert Plant ("I said you had the NERVE to tell me you didn't want me no more"), agonizando de angustia, es para estremecerse.
Since I've Been Loving You es un grito primal, desnudo, que no convoca mayor análisis que el de las lágrimas o la tristeza.
#3. Hey Jude - The Beatles
Album: single (1968). Letra y música por John Lennon & Paul McCartney.Lírica clave:
"The movement you need is on your shoulder".Cuenta la historia que Paul McCartney escribió
Hey Jude en un auto, yendo a visitar a Cynthia Lennon, quien acababa de divorciarse de John luego de que éste se fuera con Yoko Ono. Cuenta la historia que la escribió pensando en Julian, el hijo de Lennon, para consolarlo por la separación de sus padres. Cuenta la historia que cuando, poco después, se la cantó a John, se excusó por la línea "The movement you need is on your shoulder" - prometiendo cambiarla más adelante - y John le respondió que ésa era justo la mejor frase. Cuenta la historia que Lennon, un gran admirador de la canción, siempre sintió que Paul le estaba cantando a él, dándole su consentimiento para entregarse sin reservas al amor de Yoko y de a poco ir abandonando la amistad que los unía. Cuenta la historia que los Beatles la publicaron como single en 1968, con
Revolution, de Lennon, en el lado B del vinilo. Cuenta la historia que se convirtió en el más exitoso de la banda, aguantando nueve semanas en el número 1 de los rankings, aún cuando en la época los simples no pasaban de tres minutos y éste duraba siete. Sin embargo ¡qué poco cuenta la historia sobre
Hey Jude! A pesar de todo el tiempo que ha pasado, y de lo celebérrima que es la canción, todavía nadie sabe exactamente de qué habla la letra. McCartney pareciera dirigirse a toda la humanidad y a la vez a la fibra más íntima de cada uno de nosotros, para que completemos el sentido desde nuestra experiencia. Una de las cosas que más me apabulla de
Hey Jude es que, cuando la escucho, se me pasa lo
beatlesco de la canción; es decir, se me olvida que son los putos Beatles con sus instrumentos, sus voces y sus leyendas los que grabaron esto. Es como si
Hey Jude se hubiera desvinculado de sus creadores, como si se alienara de la mundana poiésis. Mi teoría es que la canción existió siempre y solo escogió el momento preciso para revelarse a través de una banda de rock, disfrazada de autoría. El primer segmento podría haber pasado como una balada comercial más - de esas que McCartney componía tirándose un pedo - de no ser por el maravilloso tono elegíaco que adquiere la voz de Paul y la melodía. Hay algo espiritual, hay una cualidad extrañamente eterna en esas notas. ¿Y qué voy a poder decir de la
inmensa coda de cuatro minutos que no se haya dicho hasta hoy? Nada, porque en esos alaridos victoriosos de McCartney emanan el profundo dolor de la pérdida, el animarse a amar nuevamente, la necesidad imperiosa de levantarse y de seguir adelante. La vida misma. Allí es donde yace el corazón de la canción más universal jamás imaginada.
#2. Desolation Row - Bob Dylan
Album: Highway 61 Revisited (1965). Letra y música por Bob Dylan.Lírica clave:
"All these people that you mention, yes, I know them, they're quite lame; I had to rearange their faces and give'em all another name".Si la genialidad de
Highway 61 Revisited pudiera - ojalá - resumirse en un solo gesto, éste sería el de concluir un álbum eléctrico hasta el tuétano con una épica acústica de once minutos y medio de duración. Pero ¿solo de eso se trata
Desolation Row? La mayoría de las letras de Bob Dylan hacia 1965-66, y ésta en particular, son tan enrevesadas que la gimnasia habitual de interceptar metáforas puede convertirse en una peligrosa acrobacia ¿Y qué si Dylan tan sólo está jugando con ciertas palabras inglesas y el ingenio? Hace poco leí por Internet una definición que me pareció estupenda:
Desolation Row es teatro para la mente. Exactamente de eso se trata. No importa tanto si existen mensajes oscurridizos en las conjunciones o si hay referentes enmascarados en los personajes. Sí importa la imaginación, importa la fantasía, importa ese extraño lugar que no sabemos bien dónde está; en donde venden postales de los ahorcados y pintan los pasaportes de marrón; en el que todos están haciendo el amor o bien esperando que llueva; en donde a medianoche salen los agentes a redar a todo aquel que sabe más que ellos; en el que todos gritan "¿De qué lado estás?" mientras el Titanic navega al amanecer. Cada momento lírico es asombrosamente perfecto en su poesía. Poesía que puede ser tan absurda como turbia o bella, pero siempre evocativa; Dylan logra que cada imagen se nos dibuje en la mente como un recuerdo, como si nosotros también hubiéramos, alguna vez, estado - o soñado estar - allí. Porque mi sospecha siempre fue la misma: de alguna manera
Desolation Row es un lugar al que cualquiera pertenece. Todos formamos parte, pienso, de esta extraña comunidad de perdedores, payasos y próceres (a los que Dylan tuvo que "rearrange their faces and give them all another name") que, desfilando eternamente por la calle de la desolación, no son más que almas extraviadas en el carnaval sin fin de la vida. Bob Dylan el músico, el poeta, el dramaturgo, el pintor - el artista - sólo nos está soñando desde alguna cama de hotel.
#1. Gimme Shelter - The Rolling Stones
Album: Let It Bleed (1969). Letra y música por Mick Jagger & Keith Richards.Lírica clave:
"I tell you love, sister, is just a kiss away".Solo bastan los primeros quince segundos de
Gimme Shelter para comprender que estamos ante la mejor canción de rock de todos los tiempos. Es difícil imaginar un comienzo más siniestro, con ese ulular escalofriante que llega hasta los huesos y esa carga de tensión poco explicable que se aviene desde el horizonte, como una tormenta en las guitarras (¿es un riff? ¿un arpegio? ¿un rasguido? ¿cómo se toca eso?). Esa magnífica orquestación, en la que cada compás adquiere un nuevo volumen de intensidad y negrura, es apenas un prólogo para el rock n'roll más
hardcore que se pueda concebir. Las borrosas guitarras trituran de fondo como un holocausto; la armónica distorsionada es la hemorragia de una bestia herida; los golpes de batería de Charlie Watts - tam, tam, TAM! - son como puñaladas en la garganta y la voz de Mick Jagger, casi sepultada entre tanto infierno, timonea un alarido desfigurado que apenas se entiende. El artífice de todo esto es, lógico, Keith Richards. Él solo, inspirado por vaya uno a saber qué tentempiés psicológicos, apiló guitarras hasta hacer germinar este sonido de blues caleidoscópico, embrujado. Pero dado que con eso no era suficiente, en medio de las sesiones alguien dijo: "me pinta una voz de mujer", y llamaron a Marry Clayton, en cuyo solo vocal canta con tanta entrega que la voz se le quiebra cual media corrida: otro momento para la piel de gallina y van... "War, children, is just a shot away!" cantan juntos en la apoteosis del tema, y no hay lugar para segundas lecturas;
Gimme Shelter, este
Heart Of Darkness del rock, escenifica como ninguna otra canción el horror más primario que puede sentir el hombre ante una violencia que lo supera. Y aún así, la enigmática vuelta de tuerca del final ("Love, sister, is just a kiss away") pareciera sugerir una luz al final del túnel. Es un mundo grande y terrible, pero aún entre la amenaza constante está el resquicio para encontrar el amor de alguien. Ese es el chiste de vivir acá, conjeturo.